Me parece un buen término, "alcacerización", que nos remite al 'caso de las niñas de Alcácer', para definir el espectáculo bochornoso en que se ha convertido este otro caso de Marta, la niña sevillana.
La presencia de una menor de edad embarazada en platós de TV me hace pensar en primer lugar en retirarle la custodia a los padres, pero creo que lo primordial en esta bitácora es repudiar la postura de las cadenas de TV que se han embrutecido con esa práctica, porque, con toda seguridad, de no haber mediado alguna oferta económica la novia embarazada, de 14 años, de uno de los acusados del asesinato de Marta, nunca jamás hubiera aparecido en la tele.
Admito que son los medios audivisuales los que le dan auténtica resonancia a este tipo de noticias, y por ello considero que el juicio debe ser tanto más severo. Pero la supuestamente mucho más seria prensa escrita también está dejando mucho que desear. Ya me he referido en este blog a que el tono de teatralidad, espectacularidad casi de tráiler de película y la morbosidad de recrearse en detalles escabrosos que no aportan demasiado a la explicación de los hechos me parecen moneda común que menoscaba la dignidad de las víctimas y embutece nuestro oficio, así que no me extenderé.
Sí añadiré que en Radio Hospitalet (Barcelona) me encargo de la revista de prensa del magacín matinal y esta semana he instaurado una minisección dedicada al titular infortunado sobre el 'caso Marta'. Y este ha sido el resultado:
EL MUNDO
El ex novio la mató en su casa y la trasladó en silla de ruedas
EL PAÍS
Entre los cuatro se deshicieron de Marta
EL PAÍS
El asesinato de Marta, paso a paso
¡Uf!
Francisco Durán velasco

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