"La presencia de la droga en Ca n'Espinós es tan real que tras la deflagración, los Mossos encontraron 190 gramos de cocaína, 90 gramos de sustancia para el corte -sirve para adulterar la droga e incrementar su peso- y 200 gramos de hachís. La droga voló desde alguna ventana tras el siniestro y los agentes la encontraron sin dueño en la calle. Con certeza hubo quien confundió el ruido de la deflagración con el sonido de los subfusiles de los Mossos cuando derriban puertas para hacer redadas. Otros tuvieron tiempo de esconderla a buen recaudo en los primeros minutos de confusión".
Aunque goza de notable renombre en el periodismo de sucesos y tribunales aquí en Barcelona, ha sido éste el primer artículo que he leído de Mayka Navarro, y lo cierto es que no me he quedado con ganas de leer ninguno más.
El tono sensacionalista, amarillo, tremendista y 'peliculero' del extracto con que empieza este post me dejó helado. No sólo es que -dicho a lo bestia- haya un mensaje implícito (es probable que irresponsablemente incosnciente) de que por tener drogas en casa y puede que por trapichear con ellas esa gente se tuviera merecido perder la vida y la casa; no, es por una simple cuestión de sensibilidad y cordura por lo que ese aspecto se debiara haber tratado en cualquier otro momento y en un tipo de artículo periodístico muy diferente al de la crónica de un suceso.
No obstante, no me quiero cebar en esta periodista en particular porque creo que lo que evidencia el artículo sobre Ca n'Espinós no es sino una característica -a mi modo de ver errónea- de este gremio de la la profesión periodística, de los que siempre se dice que son "de una raza especial". Me refiero al hecho de que la competitividad extrema de estos periodistas -agravada con toda seguridad por la presión de sus empresas, de sus jefes- les lleva a caer en una pulsión casi paranoica de publicar algún dato que los demás no posean, en lugar de tratar de explicar cómo han ocurrido las cosas.
Así, en el caso que nos ocupa, el artículo de El Periódico de Cataluña no aclaraba -porque nada claro se sabía de eso todavía- cómo y por qué causa ocurrió el suceso de Ca n'Espinós; ahora bien, sus periodistas sabían que los Mossos d'Esquadra habían encontrado drogas, cosa que no aportaba ab-so-lu-ta-men-te na-da de na-da a la noticia de un suceso por explosión de gas en un edificio de viviendas. Y todo esto con las víctimas muriéndose en los hospitales de una en una con el 80% del cuerpo quemado. Hay cosas chungas. Y gente chunga también.
Francisco Durán Velasco

Aparte de todo lo que comentas, a mí lo que me flipa y me deja sin habla son todos los "seguramente". Que los Mossos encontraran droga en el suelo, vale, esto es un hecho que se puede explicar o no (todo el mundo medio informado del Baix sabe lo que se mueve por Ca n'Espinós, otra cosa es hacer sangre o no del tema, y eso lo ha decidido cada medio). Pero que a partir de ahí se empiece a especular con "más de uno se pensaría que estaban entrando en su casa" o "alguno aprovecharía para esconder la droga"... por favor! ¿Ahora nos dedicamos al periodismo ficción? ¿se ha inaugurado un nuevo género?