No quiero dármelas de íntegro ni de moralista. A mí también me gustan los rumores y los chascarrillos... pero no los publico. En el caso que relaciona a la ministra de Justicia francesa, Rachida Dati, y al expresidente del Gobierno español, José María Aznar, me parece pertinente comentar algunos aspectos referidos a la actividad periodística.

Por un lado, vale la pena distinguir entre rumor y bulo. Decía José María García que el rumor es la antesala de la noticia. En efecto, a menudo los periodistas tienen una información perfectamente ahormada, tan sólo a la espera de que una fuente solvente dé un paso al frente y lo confirme en todos sus extremos. De hecho, en ocasiones, se da publicidad a un rumor para presionar a las fuentes consultadas y, entonces, convertirlo en noticia genuina.

El bulo es otra cosa. El bulo es una información normalmente infundada que se inserta en el circuito informativo (Internet es un caldo de cultivo propicio) con intención dañina. El abanico es amplio y diverso, ya sea para gastar una broma pesada, para arruinar la carrera profesional de alguien o para frenar la absorción de una empresa, entre otras cosas.

La obligación de los periodistas no es sólo citar las fuentes, sino también dar crédito a esas fuentes, y es esta última actividad intelectual la que debiera desactivar la mayor parte de los bulos.

En el caso que nos ocupa, que la ministra de Justicia francesa, Rachida Dati, esté embarazada del expresidente del Gobierno español, José María Aznar, no sé si estamos ante un bulo, pero de lo que sí estoy seguro es de que el diario marroquí que difundió la infomación no era, en absoluto, una fuente fiable, entre otras cosas, porque no citaba ni una sola fuente.

Y aquí es donde aparece el fariseísmo de muchos, que se escudan en el hecho de que es una información ya publicada por otro medio y que "está en la calle" para obviar que una de las tareas del periodista es ponderar y calibrar la fiabilidad de las fuentes y decidir si merecen crédito antes de publicar nada.

En este sentido, me ha parecido de lo más digno e, incluso, de lo más feminista, el comentario que al respecto ha hecho la ministra francesa, que ha confirmado que está embarazada y ha añadido que tiene "una vida personal complicada". Es decir, nos ha dicho a los periodistas que hay límites y que su vida privada es suya y, quizá lo más importante, que no va a hacernos el trabajo sucio de confirmar o desmentir un bulo. Que cada palo aguante su vela. O que cada vocero cargue con su bulo.

Francisco Durán Velasco