Cada uno es de su padre y de su madre
Reconozco que el otro día me quedé un tanto estupefacto, aunque sin motivo, cuando leí, no recuerdo en qué periódico, una declaración del nuevo presentador del noticiario vespertino de TV3, Ramon Pellicer, quien afirmaba que en su nueva función una de las noticias que más ilusión le haría dar sería la victoria de Segolene Royal, la candidata socialista, en las próximas elecciones presidenciales en Francia.
Digo que me quedé un tanto estupefacto porque no estoy acostumbrado a que en la prensa catalana se muestren tan abiertamente las preferencias políticas, porque intuyo que la inclinación de Pellicer por la candidata Royal no sólo viene dada por el hecho de que una mujer acceda a máxima magistratura de la república francesa sino también por razones de empatía ideológica.

En la prensa catalana se sabe de qué pie calza cada uno, pero normalmente nadie, salvo Salvador Sostres, en CiU, admite abiertamente su orientación política o ideológica, la cosa aquí es bastante más sibilina, así que a ver si cunde el ejemplo de Pellicer y nos vamos acostumbrando a que tener ideas propias no va en detrimento de que uno pueda ser imparcial y juzgar con severidad comportamientos y políticas del partido al que se siente próximo. Claro que en el caso de Pellicer, la gracia podría haber sido completa si no se hubiera remitido a Francia, que hablar de cosas que pasan en el extranjero siempre es menos comprometido, y hubiera hecho lo propio pero con respecto a las cosas de casa.
Y digo que me quedé estupefacto sin motivo porque, a pesar de la sorpresa, lo cierto es que siempre he sido partidario de los informativos 'de autor', en los que el presentador no sólo nos proporcione la infomación sino que también nos ofrezca un punto de vista, uan intepresatación e, incluso, una opinión. En todos los congresos, foros, seminarios y demás reuniones de expertos en comunicación de masas y empresas periodísticas siempre se argumenta que una rasgo de transparencia informativa ineludible para las empresas periodísticas es que den a conocer a sus lectores, oyentes, televidentes e internautas la composición de su accionariado porque da claves de las respectivas líneas editoriales.
Me parece bien que esa política empiece por los propios periodistas... por aquellos periodistas que tienen responsabilidad editorial, claro está.
Francisco Durán Velasco

