Un amigo que ha empezado a cursar estudios de biblioteconomía y archivística me llama para pedirme que le facilite el acceso a Radio Hospitalet para realizar un trabajo el mismo día en que aparecen en la prensa varias fotografías alusivas al homenaje a la bandera realizado en Madrid con motivo del Día de la Constitución. Y estos dos hechos me hacen pensar en la importancia -informativa y editorial- de un archivo en un medio de comunicación que se precie.

En lo concerniente a la utilidad informativa del archivo, trato de disuadir a mi amigo de que centre su trabajo en Radio Hospitalet, puesto que eb la emisora en la que trabajo no existe archivo de ninguna clase ni nadie que se ocupe de tal cometido. A lo más que llegamos es a guardar algunas noticias en una carpeta del sistema informático durante un tiempo limitado, porque acostumbra a saturarse pronto. Esta carencia nos obliga a grandes efuerzos memorísticos individuales y colectivos (¿Cuántos pisos se iban a construir en no sé dónde, alguien se acuerda? o ¿En qué año se abrió la biblioteca Tecla Sala? Y en este plan) o a recurrir a números anteriores o antiquísimos del diario municipal. No obstante, no pierdo la esperanza ni como periodista ni como delegado sindical de contar algún día con un compañero que organice un archivo y nos facilite la tarea.

En relación con la vertiente editorial del archivo, podríamos decir que se ha convertido casi en un género periodístico más.

El penúltimo ejemplo es la indisimulada indignación que el diario La Razón mostraba el 7 de diciembre al constatar que el mismo partido, el PSOE, que hace no tanto calificaba de provocación y horterada patriotera la izada de aquella descomunal bandera rojigualda encargada por el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, del PP, hoy, en pleno debate sobre sus connivencias con fuerzas nacionalistas y separatistas en varias comunidades y sobre posibles concesiones de orden político y territorial a la banda terrorista ETA, alza la misma bandera, de las mismas dimensiones, henchido de orgullo constitucional español.

Siempre lo he dicho y lo reitero: el humor en la prensa es muy subversivo y la hemeroteca muy puñetera.

Francisco Durán Velasco