Fotos espeluznantes; ejemplos ilustrativos
La foto que hoy, 27 de septiembre, publica en portada el diario La Vanguardia habrá suscitado, a buen seguro, el eterno debate sobre el interés informativo de esas imágenes tan crudas.

Creo que la vez que viví con más intensidad esa controversia en torno a la ética del periodismo fue con ocasión del asesinato de un policía local en Barcelona a primera hora de la mañana, atentado que dio pie a que algunos periódicos publicaran una fotografía en la que junto al cadáver se podía apreciar con nitidez un denso charco de sangre que manaba de su cabeza. Era muy crudo, pero yo estuve de acuerdo con su publicación, porque se trataba de un ejemplo palmario de en qué consiste el terrorismo.
Hoy me han dicho que esas imágenes de La Vanguardia son más realistas que las de cualquier serie o película. Debe ser que la realidad supera la ficción. Y aunque resulten inequívocamente desagradables, creo que pueden servir para que alguien con altas responsabilidades tome conciencia de que estamos expuestos a una violencia extrema que trastoca nuestro orden social y para la que seguramente no estamos preparados, aunque convendría que nos fuéramos habituando.
Dicho de otro modo igualmente crudo: lo de menos sería quiénes son esas personas muertas; lo de más es determinar si la acción de las mafias del Este en nuestro país va a convertir esas escenas propias de los ajustes de cuentas más salvajes en algo esporádico y excepcional o en un elemento más del mobiliario urbano. En el segundo caso, nos vendrá bien saber de qué palo van.
Francisco Durán Velasco

