Desde mucho antes de la facultad de Periodismo, la imagen que tengo de la BBC -y digo la imagen porque no tengo constancia fehaciente de ello, sino que forma parte del proceso de construcción de la realidad en el que tan decisivos son los medios de comunicación de masas- es la del paradigma de lo que debiera ser una televisión pública plural, ponderada y ecuánime, y es posible que ese prestigio se deba en buena medida a la actitud que ha mostrado esta cadena tras el episodio de la entrevista al supuesto experto en Internet. Creo que la peculiar entrevista al ya célebre Guy Goma es un ejemplo de humildad y también -y esto es quizá lo más relevante en lo que concierne a nuestro oficio- de transparencia informativa. De hecho, en el debate en torno al Consejo Audiovisual de Cataluña la BBC apareció mencionanda de forma recurrente, aunque, por lo poco que sé, la composición de los órganos directivos y de control de la cadena pública británica distan mucho de la aplicación mimética de las mayorías parlamentarias por las que se rige el CAC, pero bueno, eso es harina de otro costal y en su día me prometí no volver a hablar de ello, entre otras cosas, porque la indignación que me causa me sume en un estado de gran abatimiento y desázón.

Partamos de la base de que el error es humano, y que incluso en una cadena de las dimensiones y de la solvencia de la BBC es posible que alguien se confunda de invitado cuando hay coincidencia de nombres, al menos en los nombres de pila. Lo que me ha parecido un gesto de talento y una conducta loable y a imitar es reconvertir esa situación hipotéticamente sonrojante en un elemento que redunde en beneficio de la cadena por lo que tiene, insisto, de aceptación del error con plena naturalidad y de ausencia de oscurantismo a la hora de explicar todos y cada uno de los pormenores. De hecho, fue la propia BBC, creo, la que desmintió que Guy Goma fuera taxista y la que aclaró que había ido allí en busca de empleo. Quizá sea un prejuicio malévolo, pero creo que de haber ocurrido en TVE o en TV3, bajo la batuta de cualquier gobierno, PP, PSOE, CiU o PSC, la evolución de este caso hubiera sido bien distinta, y se hubiera optado por tratar de poner sordina, porque tengo para mí que por aquí tendemos a pensar que este tipo de errores no desacreditan en lugar de humanizarnos. Y reflexionando sobre la ética del periodismo, lo reprobable no es publicar datos o informaciones incorrectas, que, al fin y al cabo, a veces somos víctimas de intoxicaciones y de la mala fe de nuestros interlocutores, sino no tener la honradez para rectificar y dar a las rectificaciones el mismo relieve que a las informciones previas.

Otro argumento en favor de la BBC lo encontré en una edición reciente del suplemento Metrópoli del diario El Mundo. Entrevistaban a los Pet Shop Boys:

¿Es cierto que la BBC sugirió un cambio en la puesta en escena que habían pensado para su actuación en el programa Top Of The Pops?
Fue más que una sugerencia (risas), fue una exigencia. Nos dijeron que si lo hacíamos así cortarían la emisión y pondrían otra cosa. Queríamos que los bailarines que nos acompañaban saliesen con caretas de Bush y Blair, pero ellos nos dijeron que tenían que salir el resto de líderes políticos del Reino Unido, porque las elecciones estaban próximas y la BBC debe guardar siempre un equilibrio.

Inmediatamente pensé, una vez más, en que el problema de las muchas galas de premios que en España son no es que cualquiera de los presentadores o de los premiados pueda soltar su soflama, sino que esos mensajes sean, al menos desde que yo tengo uso de razón, unidireccionales, carentes del necesario equilibrio que invocó la BBC para sugerir severamente a los Pet Shop Boys que no podían hacer lo que tenían planeado hacer. Dicho de otro modo, no veo problema en que Alberto Sanjuán y Guillermo Toledo, como presentadores, no como premiados, de una gala de los Goya exhiban mensajes de "¡No a la guerra!, sino que pongamos por caso Pepe Sancho o Nati Mistral en los premios Max de teatro no puedan hacer lo propio con lemas como "¡Saddam dictador y genocida!".

En conclusión, quesigo sin saber todos los intringulis de la BBC pero la imagen que tengo de ella se ha visto reforzada. Quizá el paso por la facultad de Periodismo sí fijó en mi mente algún concepto veraz y fiable.

Francisco Durán Velasco