O bien la literatura magnifica y mitifica el reportaje, en el que Truman Capote encontró un auténtico filón, o bien la concepción que se tiene en Estados Unidos de este género periodístico dista mucho de la que tenemos por aquí, al menos en medios más bien modestos, ya sea prensa, radio, televisión o Internet, que son en los que me muevo.

Elevo esta conclusión tras haber leído hace bien poco "El chico del periódico", de Pete Dexter. Sin llegar a la dilatada investigación y tortuoso investigación plasmada por Truman Capote en "A sangre fría", encuentro puntos en común entre ambas novelas relativos a nuestro oficio, como que el hecho a investigar sea un asesinato cometido en un pueblo recóndito y desconocido, que periodistas de grandes periódicos o escritores financiados por poderosas editoriales se desplacen hasta el lugar de los hechos y, lo que me resulta más llamativo, por comparación, la cantidad de tiempo y recursos con que cuentan los escritores y periodistas encargados de esos reportajes.

En "El chico del periódico", dos periodistas de un influyente periódico de Miami se desplazan hasta el pueblecito en el que se produjo el asesinato del sheriff, alquilan durante semanas y meses una habitación, durante ese mismo tiempo alquilan un coche y contratan al correspondiente chófer, a la sazón hermano de uno de ellos, narrador de la historia y futuro periodista, primero en el periódico local propiedad de su padre y más tarde en el periódico ya de referencia en el que trabaja su hermano. Además, creo pertinente reseñar que en la pareja de periodistas uno se encarga de la redacción literaria del reportaje y el otro de todo lo demás, desde la intendencia a la concertación de entrevistas, pasando por la recopilación y sistematización de datos.

Desconozco los usos y costumbres de los grandes medios de aquí, básicamente grandes periódicos de referencia, pero por mi experiencia y por los testimonios que he escuchado, entre nosotros el reportaje, por la premura que nos exigen y la escasez de medios que nos imponen, lejos de ser un género periodístico informativo es poco más que un mero ejercicio de estilo.. No se trata de emplear tiempo y dinero para extraer nuevos datos que iluestren y completen una información sino, más bien, de revestir una información básica ya elaborada de un halo que abunde en la apariencia literaria del texto. Eso en el mejor de los casos, porque es habitual que el jefe de turno diga aquello tan odioso de "A ver si te sale divertido, ¿vale?".

Es posible que esa abundancia de tiempo y medios que reflejan las novelas americanas sea, en sí misma, un rasgo literario, ficticio, un vehículo para desarrollar la ficción, pero me parece que entre los que estamos circunscritos al periodismo local el reportaje como género que requiere de estudios de campo, paciencia y, por tanto, dinero para que pueda merecer el nombre de género periodístico es una vana ilusión. Tengo la impresión de que las más de las veces, por las razones ya apuntadas, a lo más que se llega es a agregar alguna fuenta más de las que aparecerían en una noticia convencional y, sobre todo, a "tratar de" darle al reportaje un aroma algo más creativo y literario, lo cual entraña un terrible riesgo tanto para el periodismo como para la literatura, puesto que se corre el riesgo de denigrar tanto al uno como a la otra.

No hay cosa peor, pienso, que un periodista en plan estupendo, gustándose a sí mismo y creyendo que tiene un escritor dentro todavía por descubrir. Eso en prensa y algo en televisión, porque hablar de reportaje mínimamente dignos de tal nombre en radio e Internet estaría entre la humorada y la entelequia. En radio, que es lo que más conozco -y local, más concretamente- la diferencia entre el reportaje y la crónica de boletín horario radica en estirar más o menos las notas de prensa e incluir uno, dos o tres fragmentos de voz de más de un interlocutor o fuente. Es algo más elaborado que la noticia estricta, pero de ahí a llamarlo reportaje...

¡Ay, si en la facultad nos hubieran explicado todo esto... cuánta frustración nos hubiéramos evitado!

Francisco Durán Velasco

DEXTER, Pete. "El chico del periódico", Ed. Anagrama