Lo último en manipulación infomativa por estos pagos (Radio Hospitalet, Barcelona) consiste en poner en cuestión cualquier información que provenga de grupos de la oposición apelando a la falta de confirmación oficial por parte de algún ministerio o consejería, y, sin embargo, dar por bueno cualquier anuncio que haga el alcalde o, en su defecto, cualquier integrante del gobierno sin necesidad, claro está, de proceder al mismo mecanismo de verificación -y de retención y embargo- de la noticia. Me explico.

La semana pasada, el concejal de ERC, Eduard Suárez, nos remitió una nota asegurando que el ministro de Justicia había dado el visto bueno a la creación de un juzgado especializado en violencia doméstica en Hospitalet de LLobregat, juzgado que también prestaría servicio a poblaciones vecinas. Era ésta una cuestión largamente esperada y reivindicada. De hecho, meses atrás, al anuncio más próximo a la intención política que a la realidad palpable ya se le dio la conveniente resonancia e, incluso, fue objeto de una polémica de escasa intensidad, pero típica de las envidias políticas, entre concejales socialistas -la fuerza mayoritaria del gobierno local- y de Iniciativa per Catalunya-Esquerra Unida i Alternativa. Como las cosas de palacio van despacio, de ese juzgado específico de violencia de género nunca más se supo hasta que quizá algún diputado del Congreso o quizá alguna consejera autonómica le dio el chivatazo a este modesto y solitario, pero bravo y abnegado, concejal de ERC en el Ayuntamiento de Hospitalet. Eduard Suárez (en la foto) se llama.

Como ya nos conocemos el percal, mi jefe inmediato y yo resolvimos no darle al asunto los honores de portada, por no tener una fuente institucional de más envergadura, aunque sí creímos pertinente dar la información. El enfoque de la noticia fue que el concejal de ERC, Eduard Suárez, sostenía (como Pereira) que el Gobierno había dado el beneplácito al juzgado de violencia de género, en el bien entendido de que quizá levantando la liebre alguien con responsabilidad de gobierno se apresuraría a confirmarla. Cuando le hice la entrevista a Eduard Suárez, éste, con la franqueza que le caracteriza, se extrañaba de que fuéramos a dar la noticia porque intuía que los responsables político-periodísticos de la emisora querrían evitar que un concejal de la Oposición se apuntara el tanto. Supongo que en este caso jugó a favor de la transparencia el hecho de que quedara poco para la hora de comienzo del informativo y que, como medio informativo, la radio es volandera y efímera.

De hecho, fui preguntado acerca de la procedencia de la noticia y acerca de si había confirmación oficial, a lo que contesté que esa fase sería posterior que la noticia en aquel preciso instante era que "ERC afirmaba que...", y que si el Ministerio de Justicia o el Consejo General del Poder Judicial desmentían tal extremo ya lo daríamos en su momento. De hecho, tras la emisión de la noticia en la radio, nada más se supo ni en la TV, ni en el portal de Internet municipal, a pesar de que horas más tarde el departamento de Justicia confirmó que la Generalitat había cursado al Gobierno central la petición de que en Hospitalet de Llobregat se abriera un juzgado de violencia de género, cuestión sujeta a la decisión final de la comisión mixta CGPJ-Ministerio de Justicia.

Hablo de manipulación informativa porque a nadie se le ocurre que en un medio de comunicación vaya a haber un censor al estilo franquista, con su visera y sus manguitos, pero es ésta claramente una sutil forma de controlar la información. Creo sinceramente que, de haber sido posible, esta noticia tampoco se hubiera dado, apelando a que no había confirmación oficial, cosa que en ningún caso sucede cuando el alcalde o cualquier miembro del equipo de gobierno nos anuncia cualquier otra cosa, por lejana o disparatada que pueda parecer. El concejal de ERC, por solo y despamparado que esté es miembro de una formación política influyente y, por qué no, puede disponer de buena información. Es decir, se trata de una manipulación informativa por contraste o por agravio comparativo. Como no quiero ser excesivamente localista, citaré dos ejemplos que quizá hayan saltado a la prensa nacional: el soterramiento del trazado ferroviario y el paso del AVE por Hospitalet y la remodelación de la Gran Vía. Son dos macroproyectos urbanísticos que han sufrido constantes retrasos y sabe Dios si los llegaremos a ver finalizados, al menos el soterramiento de las vías. ¿Deberíamos haber esperado a informar de ello hasta que las obras estuvieran finalizadas? Yo creo que no, del mismo modo que creo que las comunicaciones de un grupo político no nos comprometen a nosotros sino al grupo político. La prensa no es, no debiera ser, el BOE.

Francisco Durán Velasco