De las muchas formas que hay de tratar una información -o sea, una imagen- televisiva, la que David Cantero escogió este domingo, en el Telediario de TVE, para presentar la paliza de un grupo de soldados británicos a unos jóvenes iraquíes en Basora es, sin duda, la peor. Y pienso que el recién estrenado defensor del televidente de TVE ya tiene materia de que ocuparse porque el hecho de que lo primero que veamos tras la careta sean esas imágenes, sin introducción del presentador, sin contextualizar nada y, lo más importante, sin avisar de que pueden resultar particularmente desagradables y que pueden herir la senbilidad de algunos televidentes no puede ser calificado con otro término que no sea el de sensacionalismo o, para que nadie se ofenda, efectismo informativo.

No cuestiono que esas imágenes constituyeran la gran noticia del día -si bien me gustaría conocer los promenores de la reunión en la que se decidió la escaleta-, tampoco pongo en duda que se trata de una información relevante, me ratifico en que todo lo que sucede, tiene interés y no contraviene las leyes puede y debe ser mostrado, pero eso nos nos debe conducir a dimitir de nuestra responsabilidad como periodistas y de unas conductas éticas comúnmente aceptadas que acosejan prevenir a la audiencia del contenido de determinadas imágenes. En este caso, además, pienso que se nos debería haber advertido del contenido del audio, ya que, desde mi punto de vista, lo más aterrador eran los comentarios, los simulados diálogos, que iba insertando el cabo que grabó esas imágenes, un auténtico psicópata, que se recreaba en la paliza y parecía disfrutar hasta el éxtasis, evidenciando así que era un sujeto innmune a la brutalidad gratuita, que es, justamente, (insisto en lo de gratuita), lo que no debería ser un soldado. Se podrá esgrimir que en la portada del Telediario no se tradujeron esos comentarios, pero hay que tener en cuenta que no son pocos los españoles que tenemos un grado de conocimiento del inglés suficiente como para entender esos comentarios, que, insisto, me pusieron los pelos de punta.

Yo no recordaba una cosa igual desde que Ana Blanco empleara el mismo prodecimiento con ocasión de las revelaciones sobre los GAL y abriera el Telediario de las 9 de la noche directamente con una declaración desde la cárcel de Julián Sancristóbal, en la que este dirigente socialista denunciaba la famosa conjura contra el gobierno del PSOE y contra Felipe González, concretamente. Entonces y ayer pensé lo mismo: la información merece la pena, pero no es manera de presentarla, salvo que uno esté pensando más en apuntarse un tanto en el share que en la ética de la profesión. Encuentro lícito, aunque ianpropiado, que, incluso, se argumente editorialmente que el Gobierno del PSOE hizo bien en retirar las tropas españolas de Iraq porque las imágenes de los soldados británicos demostrarían que la ocupación fue un error absoluto, pero es ineludible que el periodista nos ponga sobre aviso y nos advierta de que esas imágenes nos pueden herir. Tenemos derecho a ello, así que espero con avidez el informe del flamante defensor del televidente de TVE. Ojalá entienda que la severidad con su propio medio es la mejor salvaguarda del sentido de su cargo.

Francisco Durán Velasco