Jordi Sevilla, el Torpe
Ya es la segunda vez que Jordi Sevilla mete la pata hasta el corvejón. La primera, cuando en la precampaña de las últimas elecciones generales, y ante la inseguridad de José Luis Rodríguez Zapatero en el ámbito de la política económica, le dijo al entonces candidato del PSOE aquello de que en dos tardes se iba a poner al día en la materia. La segunda, ya como ministro, ocurrió ayer mismo, cuando los sensibilísimos y perfectísimaente orientados micrófonos captaron lo de que Montilla no sería un buen candidato a la Generalitat porque la sociedad catalana no está preparada aún para que la presida un charnego.
Dos aspectos me llaman la atención. Por un lado, ma hago cruces de que un político de primer nivel cometa estos errores, mucho más después de que hayamos sabido que el PSOE había editado un DVD dando a sus cuadros una pautas de relación con los periodistas y los medios de comunicación. Pero está visto que Jordi Sevilla no aprende ni en cabeza propia. Hay que decir, no obstante, que a los periodistas nos suministra pisto informativo y pisto del que genera polémica, así que miel sobre hojuelas. Por cierto, comparto la impresión de Jordi Sevilla acerca del charneguismo. No sé si la sociedad catalana está preparada o no para tener un presidente charnego en la Generalitat, pero parece que esa impresión se acerca bastante a la condición de hecho, del mismo modo que es poco previsible que una mujer o un negro alcancen la presidencia de los Estados Unidos de América. Gustará más o menos, pero así está el percal. En Cataluña, basta con repasar los apellidos de la inmensa mayoría de los diputados para comprobar que no hay muchos Pérez. De hecho, hay uno y es un diputado socialista de mi ciudad, la muy charnega Hospitalet de Llobregat.

El otro asunto que subyace en los grotescos episodios de Jordi Sevilla es si es lícito difundir esas declaraciones. Para mí no hay duda, aunque no se me escapa que, teniendo en cuanta los precedentes de Sevilla y de otros políticos, los periodistas ya estamos casi más pendientes de esos comentarios que del contenido de las ruedas de prensa. Quiero decir que esos chascarrillos no forman parte, a mi entender, de ninguna variante del off the record, así que la irresponsabilidad única y exclusiva es del político que no sabe mantener las formas y no recuerda que habiendo micros de por medio esos comentarios es mejor omitirlos. Es más, en casos como el que nos ocupa, si el comentario se hubiera producido en esos minutos que van desde que se da por concluida la rueda de prensa hasta que los periodistas retiramos los micros de la mesa, yo optaría por publicar el comentario. Primaría, por tanto, la posible repercusión de las declaraciones, aun siendo consciente que me movería en un terreno resbaladizo desde el punto de vista de la ética periodística.
Dedicado al locuz ministro Sevilla: Somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras.
Francisco Durán Velasco


Andreu dijo
Ese comentario final de ser dueño de los silencios, si no es del gran José María García, poco le falta. Estoy de acuerdo contigo en que es perfectamente legítimo que se difundan esas palabras. Ya somos mayorcitos y ya sabemos que en un acto público ,te pueden cazar a la que te despistes.
Respecto a la utilización del término charnego, me parece una falta de estilo y de educación. Creo que es innegable que una parte de la sociedad catalana todavía no está dispuesta a digerir un presidente de Catalunya con apellido castellano. Pero, al menos, entre todos hemos conseguido ir desterrando del lenguaje habitual el término "charnego", despectivo e insultante. Entre otras cosas, porque los charnegos somos multitud y hay que fomentar la convivencia. Por algo se empieza, no? El día que consigamos que la gente deje de decir "moromierda" o "sudaca", también habremos puesto un granito de arena. Por entonces, quizás sí que Montilla ya pueda ser presidente de la Generalitat.
Nos imaginamos a Jordi Sevilla diciendo que Patxi López no puede ser lehendakari porque es "maketo"? Creo que no.
2 Febrero 2006 | 09:03 PM