Quien más, quien menos
Los artículos firmados por lingüistas y filólogos poniendo a caer de un burro a los periodistas por el mal empleo del lenguaje se han convertido ya, gracias, principalmente, a la trayectoria del difunto Fernando Lázaro Carreter en varios periódicos nacionales, en un género periodístico más. Leo esta clase de artículos siempre con gusto y espíritu autocrítico, porque es innegable que los periodistas no siempre somos pulcros y cuidadosos con la expresión y nos dejamos llevar con demasiada frecuencia por aquello de "pero si ya se entiende".
Dicho esto, también quiero romper una lanza en favor de todos nosotros, aunque sea recurriendo al tópico de la presión de los jefes, las prisas del cierre de la edición, la emoción del directo y todas las demás circunstancias que conforman el imaginario de la profesión. También defenderé el honor de los periodistas aludiendo al sector editorial y recurriendo al refranero, porque si en mi casa cuecen habas, en la tuya calderadas.
Resulta que en el libro que acabo de leer, "Expiación", de Ian McEwan, me he encontrado con algún botón de muestra, que paso a reseñar:
Entre las páginas 25 y 26 me topo con esta frase referida a la protagonista de la novela: "Briony no acertaba a ponerse a la altura de la chica más mayor". Igualmente, en las páginas 144 y 145 se puede leer esta otra: "Y entonces, por una mezcla de motivos -una necesidad práctica de cambiar de tema, el deseo de comunicar un secreto y demostrar a la chica más mayor que también ella tenía experiencia de la vida, pero sobre todo porque se había encariñado con Lola y quería ganársela-, Briony le contó su encuentro con Robbie en el puente". Me voy a permitir recordar que "mayor" ya implica una diferencia comparativa que no es necesario acentuar con el "más", salvo que uno quiera reproducir un registro de lenguaje coloquial o vulgar. Y no parece que el tono de la frase denote ninguno de esos dos registros. Briony, en consecuencia, no acertaría a ponerse a la altura de la chica mayor o de la mayor de las chicas. La "más mayor" es una redundancia innecesaria.
Por otra parte, en el libro que traigo entre manos estos días, "Todo está iluminado", de Jonathan Safran Foer, me encuentro constantemente con frases que empiezan con: "Es por ello que ...", traducción literal -que no siempre resulta adecuada- de la locución "It's because of that ...". En castellano, parece más simple y más corto -más periodístico, por tanto- decir "por ello" a secas, sin más aditamentos.
Insisto en que los periodistas debemos ser conscientes de que somos espejo y modelo en lo relativo al empleo del lenguaje y que, por tanto, debemos actuar con responsabilidad en este campo, pero también quiero dejar claro que a veces resulta irritante tanto ensañamiento y tanta sorna. No quiero pagar con la misma moneda, pero me parece menos tolerable que un texto que ha sido revisado por decenas de personas antes de su publicación contenga estos errores que tal cosa suceda en un artículo periodístico, por naturaleza apresurado y efímero. No me extraña que, teniendo estos editores, los periodistas escribamos tan desastrosamente como parece que lo hacemos.
Francisco Durán Velasco
P.D. A pesar de todo,
McEWAN, Ian. "Expiación". Anagrama
SAFRAN FOER. Jonathan. "Todo está iluminado". Lumen

