Eto'o se nos va pero Julius nunca volverá
El caso del camerunés tiroteado en Cornellá sigue dando mucho de sí, tanto que nos ha llevado de Cornellá a la sede central de Wolkswagen y ahora, de vuelta a Cataluña, a Castelledefels. Las últimas revelaciones son éstas que de nuevo nos sirve Andreu Ferrer.
Héroe con muletas
Andreu Ferrer. CASTELLDEFELS
Como cada martes, el pasado 29 de noviembre Josep Maria Duch, Pep para los amigos, tomaba un café en el mercado de Castelldefels. Su amistad con Miquel, el popular propietario del Bar Los Amigos, que se encuentra en el interior del mercado, se remonta a su juventud, cuando ambos corrían detrás de los animales que el padre de Pep tenía en la masía de Ca n'Oliveres de Esplugues.
A las 11 de la mañana, a remolque de sus muletas que conviven con él a causa de una artritis crónica, el Pep de Ca n'Oliveres se despidió de Miquel y se fue en busca del autobús. Al salir del mercado vio "a un chaval con muy malas pintas, como esos que vienen de vez en cuando a la masia a encadenarse y a hacer el indio".
El anciano se dirigió a él, le preguntó "Tu ets dels okupes, oi?" a lo que el joven le respondió "Qué dices, ¿nen?". Después de esas palabras, Josep Maria Duch sólo recuerda que escuchó gritos, se giró y vio salir de una joyería a un hombre armado con un machete ensangrentado.
Sin pensarlo dos veces, Pep arremetió con sus muletas contra el criminal, Fernando Sánchez, de 37 años, que acababa de asesinar a tres personas. El anciano le propinó un golpe en el ojo y otro en la nuca. Juan Antonio Sánchez, el joven que esperaba en la puerta de la joyería, le amenazó con una pistola. "Me cago en déu, si no m'arriba a encanonar li foto l'ull en l'aire", se lamenta Pep.
Los dos delincuentes huyeron por la calle del mercado perseguidos por Pep, a quien ya no le dolía la artritis ni necesitaba las muletas. "Parecía que volaba", explica el anciano, que consiguió acorralar a los dos delincuentes en un portal. "Luego vino un pitufillo y los detuvo", recuerda.
Ahora Pep tan sólo espera que alguien le recompense por su heroica actitud. "Me gustaría que el Ayuntamiento de Castelldefels me pusiera un chalecito en primera línea de mar, nada, algo pequeñito, para mí y para mis perros; y unos cuantos bonos de descuento para el Riviera, que no veas como clavan". 03/12/05

