Hoy, sobran las palabras
Llevaba días queriendo resaltar alguna fotografía y mira tú por dónde me encuentro hoy, 14 de diciembre, con dos imágenes de portada que evidencian que se puede informar y enaltecer al mismo tiempo. Felicito a Jordi Play por la magnífica fotografía que acompaña al principal titular de portada del diario Avui; y felicito también a quien haya escogido la fotografía de portada de El País, de la agencia Associated Press, en la que se observa a un Sean Penn compungido por ejecución de Stanley Tookie Williams.

Como es sabido el pacto que conformó el gobierno tripartito de la Generalitat fue bautizado como Pacto del Tinell, porque se ratificó en esa estancia de un edificio histórico de Barcelona. Otros diarios han caído en la foto rutinaria y protocolaria de los tres dirigentes - Maragall, Carod-Rovira y Saura- con las manos entrelazadas sobre un fondo blanco, pero el Avui ha elegido una fotografía que lo explica todo y es bella y artística. Está tomada en diagonal desde la parte trasera del atrio. Los tres dirigentes políticos aparacen con una especie de reverberación propia del contraluz; aparecen juntos, lo cual ya es bastante simbólico teniendo en cuenta los dimes y diretes; en el flanco izquierdo figura en primer plano la bandera de Cataluña, símbolo identitario por excelencia; y, jugando con la profundidad de campo, se nos enseña la estructura arquitectónica del salón del Tinell, que, a fin de cuentas, da nombre al pacto de gobierno. Ya digo, vista la foto, el titular no aporta ya gran cosa. Por cierto, la misma fotografía ilusta el artículo de Joan Barris en la contraportada de El Periódico de Cataluña, pero, en este caso, los derechos de autor han sido obviados.
En cuanto a la fotonoticia de portada de El País, me parece un acierto que el pie de foto sea tan sólo un lacónico "Vigilia en San Quintín". La foto de Sean Penn al borde de las lágrimas nos remite ineludiblemente a la película "Pena de muerte", que él mismo protagonizó junto a Susan Sarandon, esa mujer admirable, comprometida con sus ideales hasta las últimas consecuencias. La película se estructura a partir de las visitas que el personaje de Susan Sarandon, una monja, realiza, como si fueran las etapas del calvario, al personaje de Sean Penn, que espera en el corredor de la muerte. Se me ponen los pelos de punta al recordar la humanidad y la veracidad que Susan Sarandon le dio al personaje de aquella monja, quien, desde la empatía con la familia de la niña violada y asesinada, no podía renunciar a la piedad y a rechazar, por tanto, que otro que no sea Dios disponga de la vida de otro hombre.
Hay días que un plumilla se plantea que eso de que una imagen vale más que mil palabras quizá sea verdad.
Francisco Durán Velasco


manuel dijo
la foto de Sean Penn es tan expresiva que refleja en el ese dolor que mucha gente sintio al saber que no habia perdon
14 Diciembre 2005 | 01:07 PM