En un paso a nivel sin barrera
Me quiero referir a una tendencia que vengo observando últimamente en los noticiarios de TV. Hablo de lo que podríamos denominar "periodismo vivencial". Se trata de enviar a alguien a algún enclave donde se den circunstancias meteoróligas extremas, a algún punto de la red viaria en el que haya algún colapso circulatorio o a algún barrio en el que se haya producido algún accidente más o menos aparatoso o algún suceso más o menos violento. Entiendo que el valor de estas conexiones en directo es el del testimonio en primera persona del periodista desplazado hasta allí. Pero informacíón, lo que se dice información novedosa, más bien ofrecen poca. De hecho, con frecuencia, lo más divertido e ilustrativo son los tacos que sueltan los sufridos periodistas sin saber que ya están en el aire, ya sea porque no les ha llegado a tiempo la introducción del presentador en el plató o porque piensan que la conexión ya ha finalizado y entonces se desahogan espontáneamente. Hay otro rasgo característico de este "género" periodístico y es que el periodista en cuestión ha de dar la espalda -o cuando menos ponerse de costado- para señalar con el dedo y expeler muletillas del estilo de "Como podéis ver ... (se dirigen al telespectador, pero, en realidad, hablan con sus compañeros, de ahí el tuteo)", "A mis espaldas (cuando no el "Detrás mío ..." ¡Dios!) se encuentra ..." o "Aquí, en el puerto de Navacerrada, el temporal ...". He aludido a los noticiarios, pero si se trata de las revistas informativas de media tarde tan al uso hay que añadir movimiento y planos "cámara al hombro".
En cuanto a la información referida a la meteorología -ya sea por exceso de calor, frío, viento, lluvia o nieve- no me parece mal desplazar a uno o varios equipos para apenas 30 ó 45 segundos de conexión, porque, reitero que ver al periodista con guantes, gorro, bufanda y anorak y aun así tiritando, o sudando la gota gorda, además de simpático, puede ser ilustrativo. Absolutamente gratuito me parece, sin embargo, en el caso de la mayoría de las crónicas de sucesos.
Hablaré concretamente del accidente ocurrido la noche del 5 al 6 de diciembre en un paso a nivel sin barrera en Alicante y de la conexión que pude ver el día 6 a mediodía en el informativo de Hilario Pino. En este accidente murieron cuatro personas cuando un tren arrolló una furgoneta. Pues bien, allí estaba una redactora de Tele 5 -a la que nada reprocho- explicándonos que a apenas unos metros de donde se encontraba se había producido el horrible accidente, que detrás de ella (siempre detrás de ellos) se podía ver todavía el motor y parte -sólo parte- de la carrocería, lo que daba cuenta de la violencia del impacto. Es decir, nada que nos nos pudiéramos imaginar por nosotros mismos, nada que no alimentara la truculencia, nada que explicara o ayudara a explicar el accidente. Nada relevante. Nada de nada, sólo exhibicionismo impúdico disfrazado de periodismo de proximidad, de periodismo vivencial. No es un reproche ni a la redactora ni a Hilario Pino -aunque, de serlo, se lo dirigiría a él- porque es algo que observo en prácticamente todas las cadenas. Simplemente, está de moda.
Ya que se hacer periodismo vivencial se trata, lo suyo habría sido irse por la noche a aquel paso a nivel sin barrera y grabar el paso de un coche en aquellas condiciones de visibilidad. Incluso, aunque esto es sólo es una hipótesis, habría estado bien saber cuántas horas seguidas llevaba trabajando el conductor y emular aquel posible estado de cansancio. Eso habría sido muy vivencial, pero no lo quiero para nadie, puesto que lo considero innecesario: soy capaz de hacerme una composición de lugar sin que ningún periodista se vea en el trance de perder la salud o la vida, en el peor de los casos.
Eché en falta en aquella conexión alguna referencia a los pasos a nivel sin barrera que todavía existen en España. Eché en falta alguna indagación sobre las condiciones laborales de los muertos, porque no me parece descabellado pensar que quizá no fueran particularmente confortables. Y eché clamorosamente en falta que Hilario Pino enviara a alguien a preguntarle a la ministra de Fomento qué previsión tiene el Gobierno para poner fin a la rémora tercermundista de los pasos a nivel sin barrera. Y mira que seguramente doña Magdalena Álvarez estaría en el acto conmemorativo de la Constitución en el Congreso.
Pero, claro, la prioridad era la charleta entre Rubalcaba y Rajoy acerca de los maltrechos dedos del presidente del PP. Y, además, la mitad de esos esfuerzos había que dedicarlos a los programas infohumorísticos.
Francisco Durán Velasco

