¡Qué cucos los dirigentes de ERC! En lugar de presentar una querella en condiciones van ellos, tan listos, y presentan una demanda civil por intromisión en el honor contra Federico Jiménez Losantos. Valga decir que la querella es un tipo penal que se ha de formalizar allí donde se produce el delito. Es decir, que de haber optado por la querella el trámite debería haberse hecho en los juzgados de Madrid.

Me parece estupendo -así lo reclamé en el primero de mis artículos en esta ciberbitácora- que acudan a los tribunales si se sienten injuriados y/o calumniados, pero me parece una desfachatez, un insulto a la inteligencia, que, después de los aspavientos que han exhibido en particular los dirigentes de ERC sobre las ofensas contra Cataluña, contra la dignidad del pueblo catalán y demás rasgos esenciales de la catalanidad no hayan echado un cuarto a espadas para que sobre el autor de tanta ofensa recaiga la máxima severidad de la ley. De ser así, los dirigentes de ERC debería haber presentado una querella, pero, curiosamente, han recurrido a una liviana demanda civil. Lo cual me hace pensar en que quizá la intención no sea reparar el supuesto agravio que haya podido sufrir Cataluña con las invectivas de Jiménez Losantos acerca del Estatuto, del crédito de 'La Caixa' y otros tantos asuntos, sino probablemente dar un toque de atención o sentar un precedente, por si, finalmente, hubiera revocación de licencias a la COPE.

Reitero que si tan grande ha sido la ofensa contra Cataluña, la dignidad de los catalanes no merecería menos que los dirigentes de ERC pidieran el procesamiento penal de Federico Jiménez Losantos. Quedarse en la demanda civil es más propio de políticos mercachifles que de abnegados defensores de la patria. De hecho, lo de las demandas civiles es más natural de las relaciones entre folclóricas y paparazzis. Bien pensado, lo de la intromisión en el honor quizá tenga que ver con la entrevista de Carod-Rovira con Josu Ternera, que dio pie al cariñoso apelativo de Roviretxe, con el que Jiménez Losantos saetea día sí y día también al presidente de ERC.

Ahora sin ironía, les sugiero a los dirigentes de ERC que estudien seriamente la posibilidad de presentar una querella (las querellas sólo pueden ser criminales, así que no redundaré) contra otro cabeza de cartel de la cadena COPE. Me refiero a César Vidal, director del informativo de la tarde-noche, quien siempre que se refiere al gobierno tripartito de la Generalitat menciona el término "nacional-socialista". Y la verdad, además de no tener ni puñetera gracia, da a entender que en Cataluña se está practicando el genocidido. Y eso, que yo sepa, es un grave delito. Lo digo yo, que no comparto la política lingüística del ejecutivo autonómico, ni la del de antes ni la del de ahora. Pero creo que la gracieta del señor Vidal, además de resultar latosa después de dicha al menos un millón de veces, nos nos hace ningún favor a los que en Cataluña tratamos de abrir berchas en la hegemonía nacionalista. Es más, ese exabrupto suyo nos hace perder la razón y quizá pueda conducir a alguien a cometer lo que Pere Bascompte le hizo a Jiménez Losantos.

Por cierto, parece ser que al juez Fanlo, aquel que en un artículo en un periódico gratuito, comentó algo así como que si Pere Bascompte hubiera disparado al corazón de Jiménez Losantos en lugar de a la rodilla tampoco hubiera acabado con semejante bestia, parece que le han puesto de patitas en la calle. Reclamo para él lo mismo que reclamé para el director de "La mañana" de la COPE. A pesar de que la metáfora me parezca francamente desafortunada, no creo que se estuviera pidiendo la eliminación física de Jiménez Losantos. Ojalá no suceda, pero si a algún bestiajo se le ocurre agredir o algo peor a Jiménez Losantos o a cualquier otro miembro o trabajador de la COPE será él el único responsable.

Vuelvo al comienzo y exhorto a los dirigentes de ERC a que no renuncien a la severidad del código penal para restaurar el honor de Cataluña. La ocasión lo merece. Y será interesante prestar atención a los argumentos jurídicos.

Francisco Durán Velasco