Gran escena de guiñol de la hoy en Casa del Herrero: el director llamándonos uno por uno al despacho para recordarnos que BAJO NINGÚN CONCEPTO podemos hablar en nuestro medio de comunicación de otro medio de comunicación, puesto que ellos y sólo ellos son nuestros clientes, y ya se sabe que el cliente siempre tiene la razón, etc. Bueno, las palabras exactas no fueron esas, pero en esencia iba por ahí. He estado un rato asintiendo con cara de tonta y pensando que a ver cuando pasábamos de ese estúpido tema para llegar al meollo de la cuestión cuando resulta que ese era el meollo de la cuestión y no había nada más que hablar (yo que me había hecho ilusiones con un aumento), algo que he comprendido poco después al ver lo que factura el lugar que me ayuda (pero poco) a pagar el alquiler a una consellería en concreto de la Generalitat, una pasta tremenda que no se traduce digamos en tremendas remuneraciones. Supongo que ya está claro que esto es un texto de prueba...
Ana Camallonga

¡Hola, Ana! Como ves, no me he podido resistir y anted de dirigirme hacia el bar en el que me embruteceré viendo el fútbol con unos amigotes (porque uno no ve el fútbol, particularmente un Madrid-Barça o un Barça-Madrid, con amigos o compañeros o con compañeros, sino con amigotes o, en su defecto, amigachos) y he ido antes a un cibercafé para echarle un vistazo a nuestro segundo hijo. Espero que sea provechoso para ambos y para todos los que quieran participar. Me hace ilusión,aunque no es menos cierto que me infunde bastante respeto eso de tener que responsabilizarme de mantener un ritmo de inserciones. El diseño me gusta menos quizá que el de la velocidad de la luz, pero, por lo menos, deja respirar y los márgenes están aceptablemente distribuidos. Me has de aclarar a qué responde esa sección de soy un ser dual con aspiraciones periodísticas. ¿Lo de ser "un" ser significa que ahí publicaremos textos firmados como colectivo, como abajo firmantes o, simplemente, como personas civilizadas que han alcanzado un punto de acuerdo?
En cuanto al sucedido de esta mañana, trata de sacarle algún partido por la vía literaria, ya que no por la periodística. Supongo que Kafka en sus trabajos de oficinista también debió sentir el mismo estupor en ocasiones.
Se me acaba el tiempo en el cibercafé. Empiezo a afilar los cuchillos. A ver si nos metemos pronto en harina.